sábado, 28 de febrero de 2009

ARGUMENTOS CRÍTICOS


Lo que sí reflejan los índices de competitividad
Manuel Hinds


Últimamente han circulado en el país varios artículos escritos o publicados en otros países de Centro América sobre la economía de El Salvador. El mensaje que obviamente tratan de transmitir es que El Salvador no es tan competitivo como las cifras y los indicadores de competitividad claramente demuestran. El tono de estos artículos es uniformemente agresivo.
¿Por qué el súbito interés en el desempeño económico de El Salvador en otros países de Centro América? ¿Por qué concentrarse en tratar de pasar un mensaje negativo sobre el país? ¿Por qué no escriben de otros países, por qué no se comparan con otro? El hecho de que el foco de la discusión en el área sea El Salvador es muy significativo. Se discute siempre al que va adelante.
En Enero de este año publiqué una serie de artículos dando argumentos para convencer a inversionistas de que inviertan en el país. En ese artículo advertí: (1) que la competencia para atraer inversiones dentro del contexto del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (CAFTA) se iba a arreciar al acercarse la vigencia del Tratado, y asumí (2) que se publicarían artículos mostrando mejores cualidades de cada país para atraer a los inversionistas. Es claro que estuve en lo correcto en lo primero pero que me equivoqué con respecto a lo segundo. En vez de ver artículos mostrando las ventajas de cada país, los artículos que vemos atacan a El Salvador, tratando de neutralizar las ventajas que las cifras frías y las calificaciones internacionales dan a El Salvador.
Uno de los más notorios artículos que han circulado recientemente es uno llamado “El Salvador:
Lo que no reflejan los índices de competitividad”, escrito en Costa Rica con un familiar tono de agresiva condescendencia. La tesis fundamental de ese artículo es que los hechos no sustentan los indicadores que colocan al país como el país más competitivo de la región centroamericana.
Los principales argumentos que desmienten esa tesis los publiqué a principios del año bajo el nombre de Guía para convencer a inversionistas para que inviertan en el país, disponible en elsalvador.com. En esa serie de artículos demostré la competitividad del país comparando su comportamiento económico con el de toda la América Latina. En este artículo hago los mismos argumentos pero centrado en Centroamérica.
Las siguientes páginas desarrollan estos argumentos en cuatro capítulos. El primero muestra una serie de hechos que muestran que los indicadores que posicionan al país como el más competitivo de Centroamérica no están equivocados. El segundo discute el impacto de la dolarización en la competitividad. El tercero muestra algunos de los indicadores de competitividad. Al final hay un capítulo con conclusiones.
Es necesario hacer tres observaciones con respecto al tema de la competitividad. Primero, todas las comparaciones entre países y las cifras sobre las variables domésticas deben ser expresadas en dólares. Esto es obvio porque esa es la moneda que interesa a los inversionistas que, pudiendo invertir en cualquier lado, necesitan comparar sus opciones en dólares. Al fin y al cabo, ningún inversionista está interesado en tener grandes utilidades en monedas locales para luego perderlas por las devaluaciones de ésta. Usted haría lo mismo si estuviera decidiendo si invierte en Perú, Bolivia o Argentina. Querría saber cuanto ganaría en dólares, no en los pesos de cada uno de estos países. Segundo, todas las comparaciones deben de hacerse sobre el largo plazo. Esto también es obvio. Lo importante para determinar la competitividad y por tanto el atractivo para la inversión no es que un país crezca más que otro por un corto tiempo sino que crezca más que otro en el largo plazo. Por esas razones, todas las comparaciones en este artículo se hacen en dólares y cubriendo períodos largos—típicamente desde 1992, el año en el que comenzó la liberalización de la economía y desde el cual ya no se devaluó la moneda, hasta 2004, el último año para el cual hay estadísticas comparables en todas las dimensiones cubiertas en este artículo. La tercera observación es que aunque en muchas ocasiones yo he notado que las estadísticas oficiales subestiman la producción del país, en este artículo, como en la Guía, he usado las cifras oficiales tal y como han sido transmitidas al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional.
I. Los hechos
En la Guía antes mencionada demostré que El Salvador ha alcanzado las tasas más altas de crecimiento de largo plazo en Latinoamérica en las exportaciones, el mercado local, la producción manufacturera, la producción industrial en general y en el PIB, todos medidos en dólares y de 1992 a 2004. Siendo que ha sido el primero en Latinoamérica, es evidente que también lo es en Centroamérica.
A. El crecimiento de las exportaciones
La Gráfica 1 muestra que la tasa de crecimiento de las exportaciones salvadoreñas, la más alta
de Latinoamérica, lógicamente lo fue también de Centroamérica, y por bastante.
Competitividad de El Salvador 3
Gráfica 1
Las exportaciones
http://docs.google.com/Doc?id=dc9h7svt_2cbn6pfd2&hl=en

FUENTE: World Development Indicators, Banco Mundial.
Note que mientras que El Salvador cuadruplicó sus exportaciones de 1992 a 2004, el segundo
lugar en la región, Nicaragua, sólo las triplicó. Las tasas de crecimiento de los otros tres países
(Costa Rica, Honduras y Guatemala) no sólo fueron mucho más bajas que las de El Salvador sino que además fueron más bajas que las del promedio de la América Latina.
Es también notorio en la gráfica que las exportaciones salvadoreñas no sólo crecieron más rápido que las del resto de la región sino que su crecimiento fue más estable. Note cómo las exportaciones de los otros países subieron y cayeron mientras las salvadoreñas, aunque creciendo a tasas que variaban de año a año, nunca decrecieron. Esto tiene una explicación muy sencilla en el caso de Guatemala, Honduras y Nicaragua. Estos países continúan siendo dependientes de los precios de los productos primarios y por tanto sus ingresos por exportaciones están sujetos a los ciclos de éstos. Ese problema, que antes existía en el El Salvador, todavía afecta a la generalidad de los países en desarrollo, como se ve en la Grafica 2: en estos países las exportaciones suben cuando los precios de los productos primarios suben y caen cuando dichos precios caen. En este momento los precios de los productos primarios han subido muy sustancialmente, por lo que las exportaciones de los países en desarrollo han aumentado fuertemente. Sin embargo, por la misma lógica, cuando estos precios caigan, las exportaciones van a caer también.

Grafica 2

Precios de productos primarios excluyendo petróleo y exportaciones de Países en desarrollo
http://docs.google.com/Doc?id=dc9h7svt_4gqqz38g7
NOTA: Los precios de los productos primarios son el promedio de los precios de 39 productos no petroleros.
FUENTE: World Development Indicators, Banco Mundial para las exportaciones e International Financial Statistics del Fondo Monetario para los precios de los productos primarios.
El Salvador se loró liberar de esta dependencia durante la década de los noventa, como puede verse en la Tabla 1, que muestra cómo las exportaciones no tradicionales (es decir, las que no son productos primarios) ya representan el 93% de las exportaciones totales y en los últimos seis años han crecido un 105% del crecimiento total de las exportaciones (crecieron $985 millones mientras que las tradicionales crecieron $935 millones porque las tradicionales decrecieron en $48 millones). Con las exportaciones tradicionales representando un porcentaje tan bajo de las exportaciones totales, éstas no suben perceptiblemente cuando los precios del café suben (que es lo que ha pasado últimamente en los países en desarrollo) pero no caen tampoco cuando dichos precios caen.

Finalmente, es importante notar que el país que exhibió las exportaciones más inestables en la
Gráfica 1 fue Costa Rica. La causa de la inestabilidad de las exportaciones costarricenses no es la dependencia de productos primarios sino de la producción y exportaciones de una sola empresa, Intel. El problema de dicha dependencia es que si las ventas de esta empresa disminuyen, o si decide producir más en otro país que en Costa Rica, las exportaciones del país sufren enormemente. El establecimiento de la empresa pude verse claramente en el salto en las exportaciones en 1998-1999. El problema es que luego, cuando la empresa rebajó su producción en Costa Rica, las exportaciones totales del país cayeron en un 5% en 2000 y luego en un 12% adicional en 2001, de tal forma que en ese año las exportaciones del país fueron sólo un 83% de lo que habían sido en 1999. Como resultado, Costa Rica, que parecía que iba a alcanzar a El Salvador cuando Intel se estableció, multiplicó sus exportaciones por sólo 2.8 veces de 1992 a 2004, mientras que El Salvador las multiplicó por 4.2 veces. Todo esto muestra que el crecimiento de El Salvador no sólo fue mucho más rápido que el de Costa Rica y el de todos los otros países centroamericanos, sino también fue mucho más estable. Eso es competitividad.

B. El crecimiento del mercado local
Otra dimensión de la competitividad es la tasa de crecimiento del mercado local medida en dólares—una dimensión a la que prestan atención principalmente los inversionistas que quieren
operar en dicho mercado. La Gráfica 3 muestra que el mercado local de El Salvador creció mucho más rápido que el del resto de la región. Esto es competitividad.

He escrito este artículo porque creí necesario aclarar muchos puntos que los artículos recientemente escritos o publicados en otros países del área obscurecían con sus temas discutidos a medias y sin informaciones completas. Sin embargo, es necesario notar que no es una buena estrategia para el país el ligarse en discusiones con personas que obviamente tienen un interés en que El Salvador no sea reconocido como el país más competitivo de la región. Los esfuerzos del país deben orientarse a mejorar continuamente su productividad y a convencer a los inversionistas de que inviertan en el país. Enfocarse en atacar las ventajas que otros países puedan tener sería muy contraproducente, por dos razones. Primero, porque la gente va a invertir en el país A si los ciudadanos de A demuestran que su país es competitivo y no porque digan que el país B no lo es. Enfocar las baterías en demostrar que B no es competitivo da la impresión de que A not tiene argumentos para atraer las deseadas inversiones. Segundo, porque los inversionistas ven a Centro América como una sola región con ventajas que se complementan entre sí. Es decir, el atractivo de El Salvador se vuelve mayor si sus vecinos también son atractivos y competitivos. Es por eso, por ejemplo, que los Estados Unidos firmaron un tratado de libre comercio con la región entera, y que Europa habla de firmar un tratado similar, con la región, no con países individuales. En este contexto, tratar de denigrar la competitividad de los otros países es totalmente contraproducente. Es aún más contraproducente cuando, como en los casos que estamos discutiendo, se trata de hacerlo con argumentos que no tienen base en la realidad.
En consecuencia, creo que es mejor y más productivo escribir de nuestras demostrables ventajas y enfocarse en cómo mejorar nuestra competitividad que caer en la trampa de discutir al infinito con alguien que está interesado en hacer ver mal a El Salvador para, según esa persona, hacer ver mejor a su propio país. Sabiendo que no vale la pena entrar en esas discusiones bizantinas, dejo este artículo en el Internet para que si alguien tiene dudas, pueda tener acceso a a un conjunto de razones que justifican plenamente la posición de liderato que las instituciones internacionales le han otorgado al país en el área y en Latino América.

INVERTIR EN EL SALVADOR/FOREING INVESTMENT IN L.A.


http://www.eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/1/32931/P32931.xml&xsl=/ddpe/tpl-i/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt
Foreign Investment in Latin America and the Caribbean 2007

ABSTRACT
Latin America and the Caribbean received record levels of foreign direct investment (FDI) in 2007, with inflows surpassing the US$ 100 billion mark for the first time ever. This development is all the more significant because the previous record was set in 1999 in the context of one-off privatizations. The upsurge in investment was fuelled mainly by market-seeking transnational corporations (TNCs) intent on taking advantage of growth in local demand for goods and services and by natural-resource-seeking companies against a backdrop of buoyant global demand. Meanwhile, despite lower levels of outward FDI from the regions' transnationals (trans-Latins), new companies in different industries are investing outside their home countries, while some of the traditional trans-Latins are taking their foreign investments to new levels.

This report provides an overview of FDI flows to and from the region in 2007 and of the recent activities of transnationals in the region and of trans-Latins outside their home countries (chapter I). It further explores three topics: investment in hardware for information and communication technologies (ICTs) (chapter II); investment in telecommunications services (chapter III); and Canadian investment in Latin America and the Caribbean (chapter IV). Chapters II and III describe the evolution of ICT hardware and telecommunications services industries in the context of the technological changes that have generated convergence among ICT services and have had impacts both on the industrial organization of manufacturing and on the market structure and incentives for telecommunications operators. These chapters provide insight into the challenges involved in maximizing the benefits of FDI in industries subject to rapid technological change, where the regional strategies of transnational corporations are shaped by a combination of global strategies and trends in local policy and regulation. The Canadian experience is relevant both because of the country's increasing role as an investor in then region in a wide range of sectors —from mining to autoparts to finance— and because it represents a parallel to the Latin American and Caribbean region's own corporate evolution owing to the existence of a number of seldom-recognized similarities (notably, a strong natural-resource base and a heavy reliance on the United States economy). Within this context, the slowdown of the United States economy presents an opportunity for officials and investors from Canada and from Latin America and the Caribbean to reevaluate their relationship.

Note: In reference to the 2007 edition of Foreign Investment in Latin America, ECLAC would like to inform its readers that the Central Bank of the Bahamas published its final estimate of FDI received by that country in 2007 on 5 May 2008. The final estimate amounts to US$ 692.7 million, which is similar to the amount received in 2007 (US$ 705.8 million). The estimate published by ECLAC in its ECLAC report, which had a closing date of 30 April 2008, was based on an extrapolation of data for the first three quarters of the year.